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EL TIEMPO DE LAS DISCIPLINAS. Vernacular Latin Americanisms: War, the Market, and the Making of a Discipline

Abstract

Throughout an impressive exploration in personal and institutional archives, Degiovanni rebuilds the history of the Latinamericanism as a discipline. He revamps the classical intellectual history´s approach with incisive readings of transnational links, academic market, politics of knowledge and personal ambitions. Vernacular Latino Americanisms shows the battles for the power of knowledge.

Hace décadas que vivimos en el tiempo de las disciplinas y mientras desde los estudios culturales mucho se ha teorizado sobre las formas de los indisciplinamientos, las disciplinas siguieron haciendo su trabajo. Cuando, a principios del siglo XX, se cuestionó, desde las vanguardias, las instituciones (y esto no se refería solamente a las estéticas, se impugnaban las instituciones culturales en sentido amplio, pero también, en las versiones más radicalizadas, las políticas) al mismo tiempo las instituciones se fortalecían en sus prácticas menos consolidadas. No parece una paradoja sino las dos caras de un mismo proceso que tiene al poder y al ejercicio crudo del poder en su centro. Y a las instituciones culturales y sus actores y actrices en ellas como núcleos que transmiten y traducen el poder.

Hago esta referencia porque creo que es central al proyecto de Fernando; y digo proyecto porque este trabajo no se trata solamente de este libro (fundamental y brillante –me adelanto a aclararlo- para reflexionar sobre nuestra práctica) sino de un proyecto intelectual muy sofisticado, que entronca con su primer libro (Los textos de la patria: Nacionalismo, políticas culturales y canon en Argentina, 2007) y que involucra nuestra práctica dentro del campo de los estudios hispanoamericanos en sus diálogos y negociaciones con otros campos del saber. Una reflexión que, sin embargo, no es solo una meta-actividad más sino el compromiso político con lo que hacemos. Vernacular Latinoamericanism es una toma de posición para hablar de un campo de saber.

La segunda parte del título nos señala claramente esas claves de intervención intelectual: guerra, mercado, disciplina. El libro nos llama la atención sobre ese contexto menos cultural que político en que se delinean los campos disciplinarios en que nos movemos. Y nos llamará también la atención sobre la necesidad de debatir y problematizar los paradigmas que organizaron, en la academia americana, la historia de la lengua española, la fundación del hispanismo, la aparición del latinoamericanismo, la incorporación de los estudios luso-brasileños, la conceptualización de latino studies. El triple contexto de guerra, mercado y disciplina ya nos pone en guardia sobre los documentos de cultura construidos sobre los documentos de barbarie. No hay disciplina que no se construya en función de un poder. Porque el latinoamericanismo, como disciplina, surge en la encrucijada de las guerras y la consolidación de la lógica mercantil de los saberes académicos.

Conocí este proyecto de Fernando tempranamente y lo frecuenté en muchos formatos: papers en conferencias, borradores de capítulos, workshops para discutir avances, manuscrito. Y en dos lenguas. Ninguna forma se repetía. Esto me da pie para marcar dos rasgos de este proyecto: la ambición de su alcance y la dimensión política de su propuesta. Respecto de lo primero, el libro define un objeto muy claro, la construcción del latinoamericanismo como disciplina. Pero al enunciarlo como objeto ya lo problematiza. En primer lugar porque usa el plural y, de este modo, pone en duda la identidad del objeto mismo que construye; en segundo porque impide hacer la operación de toda ficción científico-disciplinaria, el universalismo. Tendremos un objeto múltiple y, a la vez, esas multiplicidades están localizadas. Las premisas básicas de un campo de saber están puestas bajo sospecha. Pero lo están en un espacio atravesado de tensiones, que es nacional y regional, pero que también es transatlántico y hemisférico. Fernando se enfoca en esas tensiones viajeras, en el trazado de los recorridos, en las disputas por el poder de una disciplina, de una lengua, de los archivos.

Respecto de la dimensión política de la propuesta, no es un dato menor que cuestione centralmente las estrategias de poder que llevaron a privilegiar métodos de estudio, autor@s, obras, periodos, usos lingüísticos, cánones, géneros. Esos privilegios sobre unos deliberadamente dejaron afuera otros modelos estéticos, lingüísticos, culturales. Las luchas de poder que Fernando estudia deben, necesariamente, interpelar a la academia en general. El latinoamericanismo, que no entra en el “core” de la producción cultural y estética que se estudia en la academia americana, debe debatir su lugar en el mundo de los saberes: desde dónde está debatiendo, qué tipo de saber está generando, para quién, y cómo se relaciona con los saberes hegemónicos, aún dentro de las humanidades, donde siempre estuvieron cuestionados. El libro, entonces, no solo interpela a la comunidad de latinoamericanistas sino a la de los hispanistas y a las humanidades en su conjunto. Abre un debate que no es solo disciplinario y teórico sino -como dije- político, en la medida en que emplaza tecnologías del saber, impugna jerarquías.

Fernando no está solo en esto; una imprescindible tradición de críticos del Hispanismo, en la que Jim Fernández ocupa un lugar central y primero, lo inspira. Pero con ellos dialoga y polemiza (en su estilo). En esa tradición, el libro combina historia de las disciplinas, con historia intelectual, pero es también una reflexión sobre cómo la cultura y los intelectuales, desde la primera guerra mundial hasta los años 60s, crearon las redes de sentido que justificaron el desarrollo de políticas transnacionales como la del Buen Vecino, el Panamericanismo, la intervención o no en la guerra, entre otras. Pero las políticas están ligadas a la expansión de los mercados. Y Fernando se enfoca también en esa expansión que involucra el lugar geopolítico que ocupa América Latina para Estados Unidos, obviamente, pero también el mercado de una lengua que empieza a extenderse dentro del país y que compite no solo con la lengua oficial sino que compite entre sí, con los diferentes vernacularismos, con los diferentes espacios de poder que contienen el extenso campo del hispanoamericanismo, del que el latinoamericanismo es una parte (que crece) y que es igual y no al resto de las humanidades.

De lo “hispano” a lo “latinoamericano” y lo “transatlántico”, los estudios de nuestro campo visibilizan las luchas de saberes  y los diálogos culturales que nuestras disciplinas han enfrentado durante el siglo XX. Este libro, este proyecto en realidad, nos permite estudiar a esos actores “de reparto” en el escenario del hispanismo, pero que fueron y son protagonistas de la transmisión de ideologías lingüísticas y culturales: maestr@s de español, profesor@s de literatura, críticos, traductores, editores de antologías, coleccionistas, editores de revistas, agregados consulares o consultores de instituciones culturales (muchos de ellos escritores) que escribían informes, planeaban cursos, promovían autor@s. Leer el desarrollo de estos trabajos (insisto “menores” respecto de cómo construimos la tradición cultural latinoamericana) descorre una cortina y vemos el escenario en que se movieron con comodidad muchos hombres y unas pocas mujeres. A veces actuaron como intelectuales, otras veces como espías y, en general, como ambos a la vez. Ese segundo plano que no solo fue fundamental para la construcción de la disciplina sino también para orientarla en medio de las luchas por el poder académico y el simbólico de la lengua. Algunos fueron espías o cumplieron su función; en casi todos los casos es posible verlos como estrategas, que apuestan su capital simbólico en medio de contextos políticamente complejos, donde también se movieron como una suerte de operadores políticos, interlocutores de negociaciones transnacionales. Temas “calientes”: la guerra y cómo sortearla; el franquismo y cómo salir bien parado estando comprometidos, el peronismo y cómo seguir adelante… Nada los detuvo y, claramente, esto debe obligarnos a pensar en todo aquello que hoy no nos detiene, nos permite seguir.

Cuando hablo acerca de estos temas del libro, estoy hablando de sus ideas, de sus conclusiones. Pero el libro es una narrativa. Se deja leer como una novela donde hay todo tipo de personajes: los espías que ya nombré, pero toda una picaresca académica también que hizo lo posible por permanecer en lugares de poder. Lograr ese tono no es solo eficacia de escritura, es producto también de un enorme e inteligente trabajo con el archivo. No deja de llamar la atención la extensión del archivo que Fernando construyó para este libro. La extensión, la originalidad y la calidad. Cartas personales, comunicaciones institucionales, documentos de estado, reportes comerciales, documentos universitarios y editoriales, libros, prólogos, colaboraciones en revistas, y otros materiales que pertenecen tanto a acervos públicos como privados y muchos de los cuales no habían sido visitados por investigadores en el pasado. Este archivo tiene información relevante sobre el funcionamiento de la cultura en España y en América Latina durante gran parte del siglo XX que la escritura de Fernando activa y cruza, pone en diálogo y en polémica.

Estos materiales son realmente novedosos, pero las forma en que Fernando los trabaja es quizás lo más impresionante. El libro diseña una nueva manera de ver las relaciones intelectuales. Académicos e intelectuales como Federico de Onís, Manuel Ugarte, Américo Castro, Luis Alberto Sánchez, Pedro Henríquez Ureña, Amado Alonso, Enrique Anderson Imbert, entre otros, son estudiados no solo en sus “obras”, sino en la forma en que estuvieron implicados en las agendas políticas regionales y en las demandas culturales del mercado académico y del mercado del libro. Fernando interroga los vínculos profesionales e intelectuales pero también las alianzas entre ellos para diseñar la disciplina, para construir la historia del Latinoamericanismo como disciplina. Y, quiero aclarar, no son solo los archivos latinoamericanos, hispánicos, son también los archivos americanos con los que es imprescindible ponerlos en discusión cuando se habla de la construcción de una disciplina como esta.

Para finalizar, quiero agradecer a Fernando la escritura de este libro, su trabajo, su prosa, que nos va construyendo la historia del latinoamericanismo como si fuera un thriller. Mucho suspenso hay en las intrigas que traman esos profesores en busca de puestos, prestigio, dinero. Pensar todo aquello, en el actual contexto político, es relevante. Hoy tenemos una profesión que se ha consolidado pero también tenemos una academia que se ha burocratizado, corporativizado aún más, un mercado académico que se reduce, un ataque a las humanidades desde muchos flancos. Sin duda, no es un escenario para deprimirse, es un escenario para actuar.

Last Updated 10 months ago


Citation

Graciela Montaldo, « EL TIEMPO DE LAS DISCIPLINAS. Vernacular Latin Americanisms: War, the Market, and the Making of a Discipline », Blogs, Columbia University | LAIC, Department of Latin American and Iberian Cultures (online), published on May 1, 2019. Full URL for this article

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