Entrevista a Cecilia Pavón

Abstract

Anayvelyse Allen-Mossman entrevista a la escritora argentina Cecilia Pavón, autora de obras como "¿Existe el amor a los animales?" (2001); "Pink Punk" (2003); "Caramelos de Anís" (2004); "Discos Gato Gordo" (2005); y "Swedenborg vs. Kant" (2010).

CECILIA PAVÓN

Cecilia Pavón (Mendoza, 1973) es escritora, traductora, editora, artista y parte de la colectividad Belleza y Felicidad. Formada en Letras en la Universidad de Buenos Aires, ha vivido en la ciudad desde 1992. Sus publicaciones incluyen los libros: A Hotel With My Name (Scrambler Books, 2015), Belleza y Felicidad (Sand Paper Press, 2015), Un hotel con mi nombre (Mansalva, 2012), Los sueños no tienen copyright (Blatt & Ríos, 2010), 27 poemas con nombres de persona (Triana, 2010), Once sur (Blatt & Ríos, 2013), Caramelos de anís (Belleza y Felicidad 2004) los blogs Cecilia Pavón y Once sur (oncesur.blogspot.com). Ha traducido Proximidad del amor de Tracey Emin (Mansalva, 2012), Verano del odio de Chris Kraus, con Claudio Iglesias, (Eterna Cadencia, 2014), entre muchos más. Hablamos con su colaboradora, Fernanda Laguna, sobre su práctica como traductora, su teoría de la poesía y los nuevos medios de difusión literaria.

AAM:  Muchas veces se habla de Belleza y Felicidad en el contexto de prácticas artísticas o literarias colaborativas. En la recopilación de Belleza y Felicidad: Selected Writings of Fernanda Laguna and Cecilia Pavón, ¿cómo se dividió la tarea de repasar y elegir los textos? ¿Fue un proyecto hecho en conjunto, o a cargo del traductor o editor?

CP:  El traductor y editor Stuart Krimko estuvo a cargo de la selección y la traducción. Yo colaboré con él en la traducción, pero sólo aclarando sus dudas. Podría decir que fue “colaborativo” en un sentido más bien de que la idea de publicar este libro surgió puramente de la amistad y de una afinidad estética, pero creo que muchos proyectos de traducción son así a fin de cuentas.

AAM:  En tu propio trabajo como traductora, ¿cómo te enfrentas con el texto? Para tu traducción y recopilación de las columnas de Tracey Emin en Proximidad del amor, por ejemplo, ¿qué tan importante fueron otros aspectos de su obra?

CP:  Creo que si a uno le gusta leer y escribir desde niño, es decir, si uno se siente atraído por las palabras, es casi inevitable que se sienta atraído también por los idiomas extranjeros, que sienta al menos curiosidad por los aspectos formales de otros idiomas. En ese sentido, para mí escribir y traducir están íntimamente relacionados, ya que mi pasión por leer siempre estuvo acompañada por una ambición de hacerlo en el idioma original. Supongo que es importante que mis padres hayan accedido a mis pedidos de inscribirme en cursos de francés y alemán, por ejemplo, cuando era adolescente. Es decir, pienso que traducir y leer son muy parecidos en el sentido de que tienen que ver con la curiosidad, con descubrir. Si postulamos que al crear un estilo un escritor inventa su propio lenguaje, con reglas sutiles que se van descubriendo a medida que se avanza en la obra, entonces, leer es siempre un acto de traducción. En cuanto a Tracey Emin, fue una artista importante para mí en los años noventa cuando yo tenía el espacio Belleza y Felicidad donde intentábamos mezclar la poesía con las artes visuales. La obra de Emin estuvo siempre centrada en el texto y puede leerse también como una obra poética, aunque al estar fuera del contexto de la traducción literaria, tiene algo de frescura y eso fue importante en el momento de traducir: tratar de encontrar un tono poco formal, pero intenso.

AAM:  Tienes un poema que se llama “Las reglas de la poesía contemporánea”. ¿Cuáles son las reglas de la traducción contemporánea?

CP:  Creo que la intuición es muy importante en la traducción, que todo lo que rodea el acto de traducir influye en el trabajo final. Como decía antes, las afinidades electivas, el por qué uno decide o no traducir algo, ya está marcando cómo quedará la traducción. No es lo mismo traducir un poeta porque uno se enamoró de su obra que traducirlo por encargo, creo que lo afectivo también juega un rol principal en la traducción.

AAM:  ¿Es toda traducción tuya una extensión de tu obra como escritora?

CP: No; no todas, cuando traduzco campañas de marketing del desodorante Dove no, pero de todas formas igualmente, disfruto el aspecto formal del juego con la forma en todas las traducciones.

AAM:  Algunas veces has hablado de los panfletos y revistas de Belleza y Felicidad como un prototipo del blog. Tienes un libro, Once sur, que recoge los poemas del blog del mismo nombre, y ahora tienes otro. ¿Qué piensas de la transición entre el formato blog y el libro o panfleto/folletín? ¿Qué efecto tuvo el cambio de medio entre internet y el libro o viceversa sobre tu escritura y traducciones?

CP:  Pienso que las tecnologías están relacionadas con la visión del mundo de una época, eso no se puede negar. Vivimos en la era de las redes sociales, quizá toda la literatura de Belleza y Felicidad era, un poco intuitivamente, una forma de adaptar el lenguaje a esas formas de la tecnología que estaban en ciernes. (En 1999, en Argentina todavía no había cámaras de fotos digitales por ejemplo, ni banda ancha). Pero también pienso que la poesía es algo antiguo que va adaptándose a cualquier formato a lo largo de los siglos o milenios, en ese sentido podría decirse que el formato en que se publica un poema es azaroso porque lo que transmite la poesía es mucho más antiguo, casi atávico o biológico. Pienso a la poesía como una necesidad biológica antes que cultural.

AAM: ¿Escribir en internet requiere otras técnicas de escritura?

CP:  Internet permite la inmediatez de la publicación sobre todo, pero no sé si requiere otras técnicas de escritura. Como alguien que se crió en la cultura de los libros, no puedo opinar. Todos mis primeros contactos con la poesía y la literatura fueron a través de libros, durante la década del ochenta y del noventa, entonces no puedo imaginarme cómo es para alguien de veinte años ahora que quizá, por ejemplo, descubre a Rimbaud en un blog.

AAM:  También se conoce a Belleza y Felicidad —tanto como galería como sello editorial— por su mezcla ecléctica de literatura, arte visual, música y comercio. ¿Cómo ves esa propuesta en 2015? ¿Para ti, como gestora de ese espacio físico y metafórico, cuáles son las implicaciones de mantener esa dinámica en un sólo lugar?

CP:  Obviamente, el mundo se volvió mucho más ecléctico e híbrido en los últimos diez años. Ahora a nadie le sorprende que la cultura y los negocios vayan de la mano, pero en la década del noventa eso todavía no era normal y se estaba gestando. Pienso que fue la década en que todo lo que tenemos ahora se gestó. La década del do it yourself y el low-fi, en la que cada usuario de una tecnología adquirida en el supermercado podía hacer su propia obra de arte. Belleza y Felicidad tuvo mucho que ver con ese clima de época.

AAM:  Cuando se habla de Belleza y Felicidad, muchas veces se habla del proyecto en términos de una política de género. ¿Es Belleza y Felicidad un proyecto feminista? ¿Se planteó alguna vez como un proyecto político?

CP:  Sí; era feminista cuando empezó, pero no desde un lugar combativo o político, sino más bien estético, desde la idea de que había un poesía con una mirada femenina del mundo que nos interesaba mostrar y explorar.

Last Updated 1 year ago


Citation

Anayvelyse Allen-Mossman, « Entrevista a Cecilia Pavón », Journal of Graduate Research, Volume 1.1, Columbia University | LAIC, Department of Latin American and Iberian Cultures (online), published on October 6, 2015. Full URL for this article

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