La segunda generación de exiliados chilenos. Una examinación del desarrollo de la identidad cultural afuera y dentro del estado

Abstract

From 1973-1990, the Chilean dictatorship, led by Augusto Pinochet, carried out various human rights abuses, including but not limited to, the murder, or “disappearance” of more than 2,000 citizens, and the torture of thousands more. However, one of the human rights abuse cases from this period that is less noted is that of exile. The state targeted individuals and forced them to leave their country for an indefinite period of time because their political ideologies were considered to be a threat to Pinochet’s absolutist regime. However, these individuals were not the only ones forced to leave, in many cases, these political refugees had children who fled with them. The purpose of this investigation is to study the experiences of the second generation of political refugees, known as “los hijos de los exiliados”, or the sons and daughters of those exiled, in order to better understand the difficulties they have faced in constructing their cultural identity as a result of their

IntroduccióN

El golpe de estado del 11 de septiembre cambió la historia de Chile para siempre, y sus efectos se siguen sintiendo hoy en día. Era un evento calculado, en el cual el dictador del futuro, Augusto Pinochet, buscó apoyo interno para derrocar al presidente Salvador Allende, un socialista que estaba llevando a cabo varios cambios sociales en el país, incluyendo una redistribución económica que intentó traer más igualdad al país y menos dominio del empresario extranjero y nacional dentro de Chile. Sus esfuerzos fueron recibidos en maneras diferentes a escala internacional, especialmente porque ocurrieron en el contexto de la guerra fría, una batalla internacional entre dos ideológicas oponentes, el comunismo y el capitalismo. Los Estados Unidos tenían un papel de fomentar el golpe debido al miedo de la extensión del comunismo que tendría la posibilidad de causar la perdida del capitalismo y por eso, el debilitamiento de su posición como un poder mundial. Después de recibir apoyo de afuera y dentro del país, Pinochet y sus seguidores bombardearon el Palacio de La Moneda y tomaron control del estado sin autoridad legal. Ese día solo era el comienzo del derramamiento de la sangre, la difusión del miedo y la violación de los derechos humanos que durará por diez y siete años y que se extenderá a una enorme cantidad de la población. Las maneras en las cuales el estado infligió dolor a sus ciudadanos fueron variadas; la dictadura significó la perdida de la vida (ola perdida de la vida de seres queridos), el desconocimiento de donde estaban y la tortura, entre otros.

A través de todas de las injusticias que pasaron durante esta época, hay una que es frecuentemente menos destacada, el caso del exilio. El numero de exiliados todavía no es conocido, pero acordando al articulo, “Chilean Political Exile”, de Thomas Wright and Rody Oñat, es estimada que más de 200,000 individuos estaban forzados a dejar al país por un periodo indefinido (Wright, Oñat, 31). La mayoría de estos individuos fueron forzados irse por causa de sus ideales políticas izquierdistas, que la dictadura vio como una amenaza a su poder. Los exiliados no tenían la opción de elegir a que país se iban, tuvieron que ir a cualquier país que los aceptara primero. También, tuvieron que postular para obtener una visa. Una gran cantidad de prisioneros tenían miembros de su familia postular por una visa de su parte debido a las situaciones a los cuales estaban expuestos en la cárcel. Además de dejar a su patria, que por muchos era el único hogar que habían conocido, tuvieron que dejar seres queridos y la mayoría de sus afectos personales atrás.

Entre algunos miembros de la sociedad chilena, hay una concepción que los exiliados tenían una experiencia fácil al estar afuera del país, que constantemente está referido como “el exilio dorado”, sin embargo, su experiencia no era como muchos imaginaban. La necesidad de esta población de exiliados dejar a su patria tenían muchos afectos adversos que ellos sintieron en lo cotidiano. Lo que diferencia a los exiliados de cualquier otro grupo de emigrantes es que ellos tenían que adaptarse a un país y una cultura sin  opción—tenían que aprender un nuevo idioma, encontrar trabajo y mezclarse con otra gente que no necesariamente tenían los mismos orígenes culturales que ellos ni un entendimiento verdadero de sus experiencias como exiliados. Para muchas personas, estas experiencias chocantes tenían efectos psicológicos y emocionales que lo hizo difícil adentrarse y prosperar en el país del exilio.

Aunque la primera generación de exiliados sufrieron harto, no eran las únicas personas involucradas. En muchos casos, estos exiliados tenían hijos que les acompañaron a causa del riesgo de asociación y el motivo de mantener la familia unida. Estos exiliados se refieren como la segunda generación y son los sujetos de este estudio. Los individuos de la población estudiada tenían menos de diez años cuando salieron del país, o nacieron afuera. La razón para elegir esta población para estudiar es porque a estas edades una gran parte de la socialización y creación de la identidad todavía no está solidificada. Este estudio supone que la socialización y las vivencias culturales que ocurrieron a estos hijos afuera, combinado con su exposición a la cultura chilena y el conocimiento de Chile como la patria presenta el hijo con el desafío de reconciliar los dos.

Este estudio está basado en las historias de ellos con el motivo de entender cuales experiencias verdaderas tenían esta población, cómo asimilan a la cultura del país del exilio, cómo fueron afectados en la creación de la identidad cultural y cómo se integraron cultural y socialmente en la sociedad chilena con el regreso. Para hacerles reflexionar en la experiencia del exilio y el regreso, el estudio espera entender si esos eventos han marcado sus vidas de una forma perdurable, y cómo.

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Metodología

Las entrevistas son el corazón de este estudio porque aunque el entendimiento de las investigaciones académicas es importante, el análisis de las entrevistas ofrecen a los lectores la oportunidad de entender una parte de la experiencia actual de esta población y también algunas de sus opiniones del tema de investigación, que es el desarrollo de la identidad cultural. Los únicos requisitos para participar en este estudio era ser el hijo o la hija de un exiliado, haber nacido afuera, o haber tenido diez años o menos en el momento del exilio de Chile. No había ningún otro requisito como por ejemplo, de género o país de exilio.

Le pregunté a los entrevistados sobre sus datos básicos personales, la circunstancia del exilio, la experiencia afuera y la del regreso y sus opiniones sobre sus identidades culturales de hoy en día. Las preguntas reflejaron los temas como la niñez, la situación familiar, la política, las memorias visuales del país de exilio, las amistades, la discriminación, el conflicto de identidad, etc. Algunas preguntas fueron específicas y otras fueron intencionalmente vagas para dar al entrevistado la posibilidad de recuperar algunos recuerdos enterrados y darles libertad con sus respuestas. Por eso muchas de las respuestas a preguntas idénticas fueron variadas.

Por otro lado cambié o excluí preguntas que no fueron relevantes a la situación especifica del entrevistado y creé preguntas adicionales en el momento si es que lo consideré relevante.

Encontré a entrevistados con la ayuda de mi consejera y encontré otra con la ayuda de mi familia chilena. Dos de las entrevistas ocurrieron en Santiago, una en Viña del Mar y una en Valparaíso. Grabé todas las entrevistas, con el permiso de los entrevistados y además tomé apuntes. Analicé las entrevistas, anotando aspectos que tenían en común y otros en los cuales fueron diferentes. Presté atención adicional a preguntas sobre los cuales los entrevistados tenían opiniones fuertes. Además, tomé en cuenta los diferentes aspectos personales de los entrevistados como la edad, el país de nacimiento y exilio y las circunstancias del mismo. Decidí limitar el numero de entrevistados a 4 para así analizar y comparar las historias y experiencias de cada uno de la manera más representativa como posible teniendo en cuenta el límite de periodo de investigación de solo un mes. Comparé las experiencias y opiniones que tenían los entrevistados con las teorías, trabajos académicos y fuentes de información publica que existen sobre el tema, cuando las respuestas de ellos dieron una base para poder ser comparados.

Marco Teórico Parte i: Una explicación de las reacciones sociológicas de la segunda generación

Una de las dificultades de estudiar el desarrollo de la identidad cultural entre la segunda generación de los exiliados es que el caso de ellos no está muy estudiado, hoy en día, desde una perspectiva social, ni académica. Aunque es asequible, las investigaciones y trabajo académico que tiene que ver con la segunda generación no es numerosa. La escasez de trabajo académico y exposición social de la situación de la segunda generación tiene mucho que ver con la represión social de la memoria política con respecto a la dictadura, que todavía es común en Chile, y en esto la segunda generación no es una excepción. Muchos de ellos todavía no quieren hablar de sus experiencias, lo que hace difícil reunir vivencias personales sobre el exilio. Si uno no entiende la percepción que tenían las personas en el exilio ¿cómo se puede entonces desarrollar teorías sobre lo que les pasó?

En el ensayo, “Daño transgeneracional: consecuencias de la represión política en el Cono Sur”, compilado por cuatro organizaciones sociales latinoamericanas: CINTRAS de Chile; EATIP de Argentina; GTNM/RJ de Brasil; y SERSOC de Uruguay, los escritores que representan estas organizaciones llevan a sus lectores a las raíces del daño transgeneracional y represión que han traído la inestabilidad política a varios países del Cono Sur. Este estudio invocará en la parte escrita por la organización CINTRAS y editado por Beatriz Brinkmann, algunas de las investigaciones psicológicas que existen para ayudar a entender la situación chilena durante la dictadura. El articulo hace referencia al texto, “Impacto psíquico y transmisión inter y transgeneracional en situaciones traumáticas de origen social”, por dos psiquiatras, Diana Kordon y Lucila Eldman. Ellas dicen,

Coincidimos con los investigadores de otros equipos que estudian la transgeneracionalidad del trauma cuando señalan que el daño producido por las experiencias traumáticas fue multigeneracional, al ser afectadas simultáneamente varias generaciones; […] sus efectos reaparecen de diversos modos en las generaciones siguientes (citado en “Daño transgeneracional”, 50).

Las psiquiatras reconocen que los efectos adversos de la dictadura tienen la capacidad de extenderse no solo a la primera generación, sino que también a las que siguen. Esta conclusión a la que ellos han llegado significa que estudiar el daño de la segunda generación y tratar de llegar a entender como se manifiesta, no solo tiene beneficios y relevancia para las primeras y segundas generaciones que experimentaron este daño, sino también puede ser beneficial y relevante para sus hijos y los hijos de sus hijos.

Uno de los primeros objetivos de “Daño transgeneracional” es explicar que el daño que experimentaron los de la segunda generación, aunque distinto al daño de sus padres, era igual un daño directo. El estudio cita,

Hablar de estos hijos como segunda generación es insuficiente, ya que ellos han experimentado y vivenciado en forma directa la detención de sus padres, la perdida precoz y definitiva, el exilio y, en algunos casos, la detención y amenaza directa sobre ellos mismos, con el fin de obligar a los padres a entregarse o a dar información. Sin embargo, las victimas directas en términos oficiales y en su propia percepción fueron los padres. Desde esta perspectiva, los hijos son segunda generación, a ellos les corresponde reparar el daño hecho a los padres” (Díaz, citado en “Daño transgeneracional”, 51-52).

Para explicar las experiencias directas de los hijos de exiliados, el estudio demuestra que su daño era directo y legitimo dando ejemplos tales como: recibir amenazas y detenciones. Sin embargo, como destaca el extracto, muchos de estos hijos no vieron estas experiencias como directas, más bien, piensan que es necesario poner el daño de sus padres por delante de su propio daño, y en muchos casos negaron la existencia del último.

Marco Teórico Parte II: La historia del involucramiento con el caso del exilio, la cooperación internacional y las producciones culturales chilenas

Es importante notar que no todas de las experiencias históricas del exilio fueron negativas ni para la primera generación ni para la segunda. De hecho, muchos de los países que aceptaron exiliados se vieron involucrados en un esfuerzo de cooperación internacional. En su libro, Exiliados, emigrados, retornados, el historiador José Del Pozo Artigas explora una organización que se llama “La Casa de Chile” en México, que dio ayuda económica a los exiliados y también les ayudó enfrentar a sus experiencias por instalar producciones culturales chilenas, como exposiciones fotográficas y otras obras artísticas . El historiador también habla de la creación de las organizaciones comunitarias en Quebec, como equipos de futbol y un diario local con la motivación de proteger la identidad cultural chilena. Finalmente, él habla de la creación de Comités de la Solidaridad en Suecia, que fueron formados por exiliados y sus simpatizantes e hicieron campañas contra de la dictadura en Chile. Aunque muchos miembros de la segunda generación del exilio decidieron no involucrarse, en muchos casos por miedo después de ser testigos de las experiencias de sus padres, había un entorno social más libre que muchos de ellos llevaron a Chile cuando regresaron.

En un sentido, las investigaciones de “Daño transgeneracional”,  pueden hacerlo ver que la segunda generación de exiliados no han hecho mucho esfuerzo de reaccionar a su pasado, o que no hay muchas herramientas para ayudarles enfrentar su pasado o compartir sus experiencias con la sociedad en general. Sin embargo, muchos miembros de esta población están haciendo esfuerzos enfrontar a lo que les pasaron, unos lo hacen en la vida privada y otras lo han traído a la vida pública.

Dos ejemplos del esfuerzo de los hijos de exiliados reaccionar a su pasado de una forma publica son las “Cartas Abiertas Hij@s del Exilio”, escrito por la organización argentina que se llama “H.I.J.O.S Por La Identidad y Justicia Contra el Olvido y Silencio” y “Exilio Chileno: 1973-1990”, escrito por Carmen Pinto Luna. Aunque “Cartas Abiertas Hij@s del Exilio” no describe la situación chilena sino la situación argentina, el texto contiene conceptos que extienden al exilio chileno. Además, los autores del texto destacan muchas de las temáticas a cuales “Daño transgeneracional” refiere, entre ellos, la negación histórica del daño de la represión política y la permanencia de su búsqueda por la identidad. Por ejemplo, el grupo escribe, “Había dolores mayores y violaciones a los Derechos Humanos más urgentes para denunciar, repudiar, elaborar y procesar en tanto sociedad. Así el exilio fue quedando relegado. Pero esos silencios y omisiones no borran las heridas” (Carta Abierta Hij@s del Exilio 1). El extracto demuestra su conocimiento que muchos de ellos pusieron sus dolores detrás porque sintieron que no eran tan importantes como otras ocurrencias de esta época, como las desapariciones. Como ellos dicen, la negación de las dificultades de su situación no necesariamente les ha permitido curar las heridas. Segundo, su carta reconoce los conflictos indentitarios que su exilio les han llevado. Ellos escriben, “Algunos de nosotros, después de mucho tiempo, hemos podido resolver este conflicto fundamental; y otros, aún continuamos buscando un lugar de pertenencia donde construir nuestras vidas” (Carta Abierta Hij@s del Exilio 1). Esta cita refleja que algunos de ellos han reconciliado sus identidades culturales sobre el tiempo, pero no significa que todos lo han logrado, de hecho muchos no han empezado la búsqueda para la identidad cultural por distintas razones, algunos no lo considera necesario y otros no saben por donde empezar.

“Exilio Chileno: 1973-1990”, escrito por Carmen Pinto Luna, también comparte algunas opiniones con “Daño transgeneracional” como el papel que tiene el silencio en las vidas de los hijos de exiliados. Para destacar esta situación en la vida actual de un exiliado, Luna describe una situación familiar de uno de los afectados; quien dice,

‘…Mario le contó a una sola persona, a mi abuela, le dijo yo le cuento pero nunca más me habla del tema, no me pregunte nunca más, no quiero hablar del tema’ ítalo: ‘Mi padre, hoy cuando se toma una copa, llora y nos pide disculpa, a mi, a mis hermanas, pero porque, nosotros no fuimos consecuencia de sus decisiones sino de otros, mi viejo estuvo en Villa Grimaldi y nunca ha dicho lo que pasó’. (Pinto Luna 3)

Esta experiencia del hijo de un exiliado confirma que el silencio tiene un efecto verdadero por las vidas de algunos miembros de esta población. El silencio todavía tiene una marca muy fuerte hoy en día, lo que hace muy difícil encontrar a gente, de las primeras o segundas generaciones, que quieran hablar sobre sus experiencias.  El articulo de Luna demuestra que, aunque el silencio puede ser mas fácil, también puede tener impactos negativos que extienden a otras generaciones.

Otro arquetipo del exilio chileno a que Luna refiere es el mito de “tener las maletas listas” que ella desarrolla con el testimonio siguiente,“ ‘…mi mama tenía las maletas literalmente listas, porque pronto volveríamos a Chile, nunca estuvo en nuestra familia la idea de quedarnos en otro país, por eso tampoco solicitamos la nacionalización” (Pinto Luna 2). Por tener las maletas listas, figurativamente, y en algunos casos, literalmente, demuestra la perspectiva de que por muchos de los padres exiliados no vale la pena adentrarse en la sociedad completamente. El rechazo de ciertos aspectos de la cultura extranjera también puede afectar al desarrollo cultural de sus hijos. Tener padres que no se adentra en la sociedad extranjera completamente puede hacerlo menos probable que sus hijos involucrarían completamente, que promueve su existencia como personas entre dos mundos. Reconocer estos fenómenos del exilio de la segunda generación y hacerles públicos puede hacerlo más probable que más miembros de la segunda generación reaccionarán también.

Los protagonistas del exilio de la segunda generación no son los únicos individuos que están creando foros de dialogo, en los años recientes habido sido mas producción cultural que representa el segundo exilio. El problema es que los esfuerzos así no han sido muy numerosas. Sin embargo, existe una fuente buena que está recibiendo atención hoy en día. La exposición Asilo/Exilio del Museo de la Memoria en Santiago, que es una exposición interactiva que ofrece una visión amplia de los asuntos del exilio. La exhibición tiene 12 temáticas diferentes que tienen que ver con el exilio; es una fuente tangible que expone sus visitantes a obras de arte, literatura, y organizaciones que tienen que ver con el tema. La exhibición tiene una parte que está dedicada completamente a la situación de la segunda generación. También había una obra de teatro en el museo el 21 de Noviembre, Amanda, que tiene el objetivo explicar la situación de un hijo exiliado. Tener estos ejemplos de la producción cultural, que están conservados por esta fuente de memoria política tan respetable demuestra que la situación de la segunda generación está considerada una parte integral del pasado social del país. La pregunta que la exposición provoca es, ¿sería un ejemplo que está seguido?

Antes de adentrarse en las historias y las opiniones de los entrevistados, es importante definir los conceptos claves de la investigación; estas son las definiciones más referenciadas por el investigador durante este estudio, pero no significa que son las únicas definiciones que existen, son el segundo exilio, la cultura, y la identidad. El segundo exilio ya ha sido definido como la población de los hijos de la primera generación de exiliados, que tuvieron que irse del país a causa del exilio de sus padres. La definición de la cultura usada en esta investigación es la de Franz Boas, que dice,

La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive y los productos de las actividades humanas en la medida en que se ven determinadas por dichas costumbres. (citado en Ètica y Valores 1, p. 93)

Él define la cultura como los actos que pertenecen a un grupo colectivo y como los individuos dentro del grupo reaccionan a ello. Boas piensa que la cultura tiene fluidez y no tiene limites muy fijos. Con respecto a la identidad, el estudio se alinea con la segunda definición del termino del Real Academia Española, que es un “Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás” (Real Academia Española). La definición implica que la identidad puede aplicar a un individuo o un colectivo y que construir y entenderla es interactiva porque uno lo descubre y desarrolla en comparación a otros.

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Capítulo I: Información básica y las memorias tempranas del exilio

Cuatro entrevistados participaron en el estudio, dos hombres y dos mujeres. Sus nombres, edades, países del exilio y edades de exilio son los siguientes: Gabriel, 33, nacido en Suecia; Roberto, 36, nacido en Suecia; Marcela, 44, nacida en Chile y exiliada en Suecia con 6 años; Participante Anónima, 48, nacida en Chile y exiliada a la Republica Federal de Alemania con 10 años. La edad promedio de los entrevistados es 40.25 años, los años que ellos pasaron afuera de Chile son aproximadamente entre 4 y 18 y la cantidad promedio aproximada de años pasados afuera es 11.5 años.

Cada hijo vivía en el exilio con miembros de la familia directa. Gabriel vivió con su madre y padre; Marcela vivió con su mamá, papá, hermano y abuelo, pero también se fueron sus tíos y primos; la entrevistada anónima salió con su padre, su madre y otros miembros de su familia núcleo. Roberto se movió entre sus tíos y su mama durante su tiempo afuera. Todos consideran el español su idioma materno. Gabriel dice que puede manejar el ingles y el sueco pero refiere al sueco como un poco olvidado. Roberto también tiene dificultad de recordar el sueco. En el caso de Marcela y la entrevistada anónima, que vivían afuera por más tiempo, 18 años y 14 años, respectivamente, las dos dicen que han mantenido los idiomas de sus países del exilio, el sueco y el alemán.

La primera imagen que tiene Marcela de Suecia es, “La nieve. Llegamos en Diciembre, y recuerdo que bajamos el avión […] estaba todo oscuro y la nieva así, blanca. Y yo por ejemplo veo nieve y me da esta angustia” (Marcela Morris; entrevista 18 de noviembre). A pesar de esta preocupación que recuerda ella, sobre lo que llegará, Marcela habla de buenas recuerdas de su tiempo en Suecia, y ella no es la única. Gabriel y Roberto, por ejemplo, recuerdan las fiestas navideñas en Suecia con felicidad. Todos están de acuerdo que sus recuerdas de los países de exilio son buenas y “hermosas” en general.  La entrevistada anónima habla de la dificultad al comienzo, especialmente a causa del idioma, pero indica que ese periodo fue muy corto. Ella habla del papel que tenía la naturaleza en su primera etapa de la vida afuera y indica que habían muchas oportunidades para disfrutar el aire libre, que no encontró tan comunes en Chile. Gabriel tiene recuerdas visuales de las distintas estaciones de la ciudad, como la parte vieja, el barrio donde vivían ellos, y donde estaba ubicado el colegio.

No hay ningún entrevistado que hable del periodo del exilio como una experiencia muy difícil, que puede tener que ver con sus edades muy chicos cuando llegaron y que ni Gabriel ni Roberto conocían una manera de vida distinta antes de regresar a Chile. Mientras ellos crecieron, empezaron a entender la situación de su familia y la patria que ellos dejaron. Las mujeres se mudaron durante su niñez, un periodo de la vida cuando uno tiene una mente más plástica, haciéndolo más fácil para ellas adaptarse que si hubieran sido más grandes.

Capítulo II: “Por un ideal”: La creación de una mirada política

Todos tienen algo por decir sobre el exilio desde un punto de vista político. La experiencia del exilio ha impactado las miradas políticas que todos ellos tienen hoy en día. La entrevistada anónima trabaja en el contexto de la acción social, pero solo Roberto dice que está activamente involucrado en la política hoy en día. Roberto piensa que su dedicación a la política tiene mucho que ver con su crianza. El dice,

Yo creo que tiene que ver por un lado con la tradición familiar inmediata porque es donde te criaste y creo que determinó también en donde naciste, nací en Suecia porque mi mamá fue exiliada y eso es como una parte pero otra parte también tiene que ver con que mis tíos son desaparecidos […] no es solamente el exilio pero toda la carga […] en realidad mi vida ha estado obligada siempre a la política. Creo que no podría ser de otra forma tampoco (Roberto Acuña; entrevista 22 de noviembre).

Gabriel también tiene una mirada política de su periodo del exilio. Él recuerda mucho de la política durante su tiempo en exilio, que es notable porque el solo tuvo diez años cuando regresó. El dice, “Recuerdo mucho de las marchas que se comenzaban en el centro de la ciudad, recorriendo muchos diferentes calles y barrios, con conglomeraciones de gente, recuerdo harto de las marchas” (Gabriel Carvajal, Entrevista 10 de noviembre). Tener estas recuerdas tan duraderas sobre la situación política siendo niño puede tener que ver con que sus padres estaban muy involucrados en la política todavía durante el exilio, no actuaron como observadores distantes durante el exilio, sino participantes. Por eso, desde una temprana edad, Gabriel estaba consciente de la situación política de Chile, dándole una mirada política de chico. Sin embargo, él no está involucrado en la política hoy en día.

La entrevistada anónima opina que su experiencia afuera, en la República de Alemania durante la guerra fría, solidificó su mirada política. Ella dice,

Yo viví en lo que era la RDA y obviamente tenía mucha consciencia de que vivíamos en la época de la guerra fría […] yo tenia mucha consciencia de que estaba detrás de la cortina de hierro, de que la cortina de hierro era prácticamente el muro de Berlín […] siento que es una tremenda ventaja que pude vivir los dos sistemas, conocerlos, desde adentro […] me fortalece mucho en términos de mi futura política y de mi mirada política también y de mi enfoque. (Anónima; entrevista 21 de noviembre).

Marcela entiende la situación política en Suecia al compararla con lo que experimentó en Chile. Ella comenta, “Mi idea era que en Suecia tu podías ser de cualquier partido y no te iba a pasar nada entre comillas.. no importa si eras de la izquierda o la derecha, podías opinar libremente, no tenias que andarte callada (Marcela, Entrevista ”.  Para ella, la dictadura en Chile, especialmente el sufrimiento que su familia experimentó le ha dado un punto de vista que la participación política no vale la pena si uno tiene que arriesgar la vida. Ella usa el ejemplo de la crianza de sus hijos, dice,

Y nosotros creo por ver a los papas sufrir somos mas aprehensivos, no sé. Por ejemplo no quiero que mis hijos se metan en políticos… No quiero que un día pase lo mismo que mi hija tiene que sufrir. Es importante pero nunca sabe lo que… no quiero que por un ideal, mi hija perdiera la vida. Encuentro que la vida es mas importante que esa idea (Marcela Morris; entrevista 18 de noviembre).

Ella piensa que la memoria política de la dictadura es muy importante pero piensa que es improbable que el país verá justicia en el futuro.

Capítulo III: “Las maletas hechas”: Las relaciones entre los hijos y los padres en el exilio

Todos de los padres de estos hijos lo vieron importante que sus hijos mantengan raíces en Chile; aunque muchas de las formas en las cuales las fomentaron fueron similares, también había diferencias. Marcela y la entrevistada anónima destacan la importancia de la preservación de la lengua y otros elementos de la cultura como la música, la comida, y de hablar sobre Chile mucho. En los dos casos, sus padres les obligaron hablar español en la casa y dicen que esto les ayudó mantener la lengua intacta. La entrevistada anónima también recuerda que sus padres metieron 7-8 libros en la maleta, uno siendo una historia de Chile y también trajeron música folklórica; ella opina que fue más para ellos, los hijos, que para sus padres. Las practicas de los padres de esta entrevistada demuestran que la difusión de la cultura fue muy importante para ellos (Anónima; entrevista 21 de noviembre).

En el caso de Roberto, la manera en la cual su mama aseguró que el permaneciera estar conectado con Chile era la política. El ve otras formas de la cultura más simbólicos que nada, dice,

A diferencia de otros tipos retornados que tenían otros tipos de vínculos…el vinculo con lo que era Chile estaba en eso, en lo político pero en un sentido bien amplio de la palabra política, no solamente con las discusiones políticas sino también con el tipo de vida que viví (Roberto Acuña; entrevista 22 de noviembre).

Roberto ve la importancia del enlace cultural de la política como algo concreto durante su niñez porque fue testigo de la lucha política de su mama durante todo de su tiempo afuera.

Es también notable que ninguno de los entrevistados opine que sus padres se adentraron en el país del exilio completamente. La mayoría de ellos dicen que sus padres quedaron “en las afueras” de la sociedad o solo se involucraron por un nivel necesario para la sobrevivencia. Muchos de ellos usan la palabra “transitorio” para referir a sus padres durante los años afuera de Chile y se acordaron que idealizaron el país.  La entrevistada anónima recuerda que “Había mucha idealización de todo. Todo era mas grande, la fruta era más grande en Chile, claro, la cordillera era más alta, más blanca” (Anónima; entrevista 21 de noviembre). Estas revelaciones de Chile que los padres pasan a sus hijos obviamente son imperfectos, que puede ser problemáticos porque alientan a los hijos a desarrollar un entendimiento del país que no es necesariamente representativo de la experiencia cotidiana de vivir en el país. Puede ser que estos hijos viven un exilio más complicado porque empiezan a idealizar Chile también.  Está idealización puede hacer que estos individuales tienen que enfrentar diferencias marcadas entre la percepción que han creado afuera y la realidad que experimentan cuando llega el día del regreso.

Capitulo IV: “Chocando contra la pared”: El regreso

Hay una referencia que está usada para referirse al exilio, que se llama el exilio dorado. El termino refleja una concepción por la parte de muchos individuos que se quedaron en el país que los que se fueron tenían suerte, que lo pasaron bien y a veces, que dejaron el país a causa de la cobardía. Todos de los entrevistados se acuerdan que experimentaron discriminación cuando regresaron a Chile, de una forma u otra. En su barrio, Roberto dice que su socialización “estuvo marcado por eso” (Roberto Acuña, Entrevista 22 de noviembre) y recuerda que muchos le llamaron “el gringito”. Sus compañeros frecuentemente dijeron comentarios como, “Que bueno que viviste afuera” (Roberto Acuña; entrevista 22 de noviembre). Sin embargo, hoy en día Roberto piensa que esa rabia le sirvió por enseñarle, como él dice, “pararme bien” (Roberto Acuña; entrevista 22 de noviembre). Aunque fue una experiencia negativa siendo niño, hoy en día lo ve con ojos diferentes y piensa que le ayudó a desarrollar como persona.

La entrevistada anónima dice que ser exiliada significó discriminación pero también podría darle una “apertura de entender mejor la situación de donde venía” y que la concepción que tenían otros sobre los exiliados muchas veces tenía que ver con sus miradas políticas (Anónima; entrevista 21 de noviembre). Sin embargo, le ha pasado que aún gente de la izquierda han dicho comentarios como el siguiente: “Bueno, esto aquí es así y punto, y si no te gusta puedes volver” (Anónima; entrevista 21 de noviembre). Como algunos de los otros entrevistados, ella piensa que en muchas instancias la gente que la han discriminado no entienden la noción de obligación del exilio, que en realidad no había otra opción.

La discriminación que ha experimentado Marcela hace que ella no quiera decir a otros que estuvo exiliada. Encuentra que la gente no entienden ni porque fue ni porque regresó. Ella también destaca que gente actuó como ser exiliado fuera resultado de cobarde, o suerte. Efectivamente, el concepto del “exiliado dorado” revela que muchos individuos no entienden, o no tratan de entender la situación de ellos.

Tres de los entrevistados regresaron al país con el fin de la dictadura y el regreso de la democracia en Chile. Roberto, sin embargo, llegó a Chile durante la dictadura; aunque él no está seguro del año, sabe que llegó entre 1982 y 1983. Marcela y la entrevistada anónima tenían la opción de regresar a Chile o quedarse en el extranjero, no fueron obligados a regresar por sus padres, tenían la autonomía de hacer sus propias elecciones. Marcela y su hermano compraron pasajes de ida y vuelta por seis meses para ver si les gustó, y si no, regresarían a Suecia. Ella se quedó en Chile y su hermano decidió regresar a Suecia. La entrevistada anónima encontró muy difícil elegir que hacer, pero eventualmente decidió regresar a Chile, influenciado por la decisión de los otros miembros de su familia regresar y también de su pareja. Además, ella menciona que con la caída del muro de Berlín en el año 1989, la estructura que permitió a los exiliados chilenos quedar en la Republica de Alemania ya no estaba presente, que significaba un nivel de inseguridad para las personas que decidieron quedar (Anónima; entrevista 21 de noviembre). Las situaciones de Gabriel y Roberto fueron bien distintas. Ninguno de ellos tenía más de diez años cuando sus padres decidieron regresar. Por eso, no tenían una opción; cuando sus padres decidieron regresar, significó que ellos regresarían también.

Todos de los entrevistados enfrentaron dificultades cuando regresaron a Chile. El individuo que describió que su experiencia no era muy chocante fue Gabriel. El vio que aunque eran diferencias, no era tan difícil trabajar y adaptarse. Tomó nota de las pequeñas diferencias, más que nada, como la gran variedad de pan, por ejemplo (Gabriel Carvajal; entrevista 10 de noviembre). También notó la diferencia de la lengua, por ejemplo, lo encontró chocante escuchar todos hablando en español y ver una televisión doblado sin subtítulos suecos. La experiencia de Roberto, sin embargo, era increíblemente chocante por llegar a Chile durante la dictadura. Él dice,

Llegué acá y mi vida cambió, completamente, los recuerdos bonitos los cambian…Antes de venirme incluso por motivos políticos también recorrimos Europa con mi mamá antes de irnos […] después vengo a […] una población peluda, peluda, y no po, mi vida cambió, completamente (Roberto Acuña; entrevista de 22 de noviembre).

Por mudarse de Suecia, donde vivió en buenas condiciones en general, Roberto, siendo niño, tuvo que ajustar a una vida en un barrio inseguro, dentro de un estado militante, donde el miedo estaba muy presente.

Marcela y la entrevistada anónima no tenían la dificultad de llegar a Chile en plena dictadura. Sin embargo, si experimentaron dificultades ajustarse, que fueron más pronunciadamente culturales. A Marcela le sorprendió la prevalencia de la pobreza en comparación con Suecia. Diferencias similares llamaron la atención sobre la entrevistada anónima; ella notó la desigualdad y piensa que hay más dificultades económicas en Chile con respeto al “día a día”, por precios muy altos del salud y la educación, por ejemplo. La entrevistada anónima también nota que sus dos años primeros en Chile fueron los más difíciles y se arrepintió la decisión regresar. Ella dice,

Mis primeros choques, fueron culturales, el machismo, mucho arribismo […] yo tuve la experiencia de vivir en una sociedad bastante más igualitaria […] me hacía tener mucha rabia…el machismo, terrible, terrible […] sentía que nadie se daba cuenta, ni siquiera las mujeres […] pero para mí era muy impactante […] Yo sentía de que chocaba contra la pared, siempre, siempre, siempre, todo de lo que decía y opinaba era incorrecto en esta cultura (Anónima; 21 de noviembre).

En muchas instancias, las dificultades que ella experimentó fueron repeticiones de estas mismas cosas. Marcela comparte frustraciones similares, especialmente en su trabajo. Algunas de las diferencias que la frustran son la impuntualidad y la falta de orden, dos características que ella encuentra más típicas en Suecia. Las dos mujeres sienten que la cultura chilena es menos directa y que, en muchas instancias, hay que quedarse callada, haciéndolo más difícil expresar los sentimientos verdaderos.

A parte de estas dificultades, las dos encontraron muchos aspectos de la cultura chilena que les encantaron desde el principio; un valor que les importa mucho es las relaciones personales en Chile. Ellas sienten que hay más flexibilidad en términos de la relaciones que uno tiene con otro. Por ser una sociedad menos estructurada, hay esa posibilidad de llamar a una amiga de repente para juntarse. No hay limites tan estrictos del tiempo en Chile y piensan que, por eso, hay más colectividad.

Capitulo V: ¿De dÓnde son?: Las identidades culturales que tienen los hijos hoy en día

Este estudio está basado en la idea que, con respecto a los hijos de los exiliados, la experiencia de vivir afuera por un periodo de tiempo extendido ha complicado el proceso de desarrollar una identidad cultural. Para evaluar esta idea, es importante no solo entender las experiencias que estos hijos han tenido afuera sino también si estas experiencias les afectan o manifiestan en sus vidas hoy en día, y cómo. Entre los entrevistados, existen concepciones diferentes de la cultura y de la identidad. Algunos de ellos piensan que uno se puede mezclar las culturas, de Chile con el país del exilio, y otros piensan que no. Gabriel, por ejemplo, no piensa que el chileno y el sueco “se combina en muchas cosas” (Gabriel Carvajal; entrevista 10 de noviembre), observa que él y su familia nunca se sintieron sueco y por eso, no se integraron desde un punto de vista cultural. Como dice el, “fuimos más observadores que participantes” (Gabriel Carvajal; entrevista 10 de noviembre). Gabriel destaca que siente que no ha tenido dificultades en desarrollar su identidad cultural porque nunca se sintió sueco. Por eso, cuando se mudó a Chile, no pensó que estaba dejando parte de su cultura detrás, sino que estaba saliendo para conocer su patria verdadera.

Para Marcela y la entrevistada anónima, ha sido difícil reconciliar la cultura del país del exilio y la de Chile. Marcela dice que se siente 50 por ciento chilena y 50 por ciento sueca. La entrevistada anónima también siente que no pertenece completamente a una cultura u otra, siente que es una mezcla. Las dos han tomado los aspectos de dos culturas con los cuales se sienten más identificados y han decidido encontrar maneras para hacerlos coexistir. Ellas dicen que las características culturales que sienten son más representativas de Chile forman aspectos integrales de sus personalidades y maneras de ser, por ejemplo, tener relaciones personales como una parte central de sus vidas, disfrutar de no tener que planificar cada aspecto de la vida y apreciar tener más oportunidades ser espontánea. Sin embargo, ellas también han retenido características culturales y personales que se desarrollaron en exilio, como el necesidad del orden en ciertas situaciones, especialmente en el trabajo, y la capacidad de ser directa.

Roberto no se siente chileno ni sueco; tiene el punto de vista que la identidad cultural se forma por la política sola. Él dice, “Ahora no soy una muestra que representa mucho al Chileno medio […] Me identifico con el mundo entero, con los trabajadores, soy hermano del trabajador peruano y enemigo del empresario chileno” (Roberto Acuña; entrevista 22 de noviembre).

Todo de los entrevistados hijos de exiliados están marcados por su experiencia de alguna forma. La manera en que se manifiesta es variada, por algunos, el exilio ha marcado aspectos de su personalidad, su perspectiva del mundo, o como interactúan con el mundo que les rodea. A causa de estas diferencias, cada uno trae algo diferente y enriquecedor al estudio. En el caso de la entrevistada anónima, ella ha convertido ser mezcla en una fuerza. Aunque ha tenido dificultades de reconciliar la cultura chilena y alemana, y continua teniendo estas dificultades en ciertas instancias hoy en día, ella dice que ha aprendido que tiene la habilidad único de hacer puente de los dos, especialmente en su trabajo. Ella trabaja en la fundación ANIDE, (de apoyo a la niñez y sus derechos) que defiende los derechos de niños marginalizados; uno de los papeles que tiene ella es el acompañamiento de alemanes que son voluntarios en Chile. Por entender las dos culturas desde dentro, ella puede ayudar a los voluntarios y a los individuos con los cuales interactúan en Chile trabajar juntos y completar objetivos compartidos a pesar de diferencias culturales. Por eso, ella ha usado esta capacidad que desarrolló en el exilio para ayudar a otras personas. Otro aspecto impresionante de esta entrevistada es que es claro que ella ha reflexionada mucho sobre sus experiencias en el exilio, la manera en que han afectado a su vida y como continúan afectando a su vida hoy en día. Ella dice que es muy consciente de los aspectos positivos y negativos de las dos culturas.

Con respecto a Marcela, es claro que siente marcada no solo por su experiencia del exilio, sino por la dictadura en general. Siente dolor por los eventos que pasaron no solo por un nivel familiar sino también por un nivel social. Ella ve los resultados y las injusticas de la dictadura sobre ella todavía. Marcela dice,

Mucha gente que torturo, tanto, que viven súper bien, tienen plata, presas […] Gente que tu ves como un caballero, un señor, súper distinguido, y vas conociendo la historia, era de la DINA torturo hasta mato, y ellos andan súper tranquilos por la calle. (Marcela Morris; 18 de noviembre).

Siente que es importante que las atrocidades de la dictadura no estén olvidadas y reconoce que queda con un tipo de cautela debido a su experiencia.

Roberto rechaza tener una identidad cultural que es ni chileno o sueco. La parte de su experiencia del exilio que le parece lo más impactante es la postura política que su mama fomentó en el. Por observarla luchar en contra de la dictadura, a dentro y afuera del país, le dio a él un ejemplo para seguir. Roberto hace mucho trabajo político y eso es donde encuentra su identidad cultural. Su postura trae otra dimensión al estudio porque fortalece la idea que la manera en que uno define la cultura es variable. Aunque es posible por cada persona definir los términos de cultura y identidad, son sumamente subjetivos, cambian dependiente de las perspectivas de la persona que los define.

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Conclusión

El objetivo de esta investigación ha sido entender las experiencias de cuatro hijos de exiliados políticos que fueron obligados salir del país durante la dictadura de Augusto Pinochet. El estudio espera haber expuesto a sus lectores las experiencias de esta población en cuanto a la asimilación cultural en el país del exilio, la construcción de la identidad cultural, y la reintegración en Chile tras el regreso.

El objetivo dominante es permitir entender como el exilio, y los eventos que sucedieron por este mismo, han marcado la vida de los hijos de exiliados de una forma perdurable, es por esto que se han compartido las historias y pensamientos de cuatro miembros de la segunda generación, como las memorias del exilio, las relaciones culturales que existían entre los hijos y sus miembros de la familia, la experiencia del regreso, y como se vean sus identidades culturales hoy en día.

Las entrevistas que fueron realizadas compartieron una cantidad de similitudes, pero también diferencias pronunciadas. Había instancias en las cuales todos los entrevistados se acordaron de una experiencia que les pasó o todos tenían una misma opinión en ciertos temas, pero por otro lado, también habían circunstancias en las cuales tres de los cuatro, dos de los cuatro, o ninguno estuvieron de acuerdo. Todos se refieren al ajuste en el país de exilio, o la crianza en el como una experiencia que no era tan chocante ni difícil en general.  En todos los casos los padres encontraron maneras para mantener a sus hijos conectados con Chile.

La mamá de Roberto lo logró al estar activamente involucrada en la política chilena, dándole a él un enlace al estado y a uno de los objetivos futuros de su vida. Los padres de Marcela y la entrevistada anónima usaron herramientas como el lenguaje, la comida, la literatura y la música para asegurar que ellas no olvidasen de donde venían. Sin embargo, todos dicen que el regreso era difícil en ciertos aspectos, aunque las maneras y el alcance de esta dificultad varían. Gabriel describe su regreso de manera más fácil a como lo describen los otros tres entrevistados, el hecho de que él describiera el regreso a Chile como una época de su vida que no era muy difícil es lo que más lo distingue de los otros.  El choque que Roberto experimentó era muy distinto a los otros porque el regresó durante la dictadura, además de los choques que le trajeron la dictadura a su vida, se mudó a vivir en una población también muy dura.

Gabriel y Roberto, que nacieron afuera de Chile, experimentaron la adolescencia dentro de Chile, por el contrario, las dos mujeres que nacieron en Chile experimentaron su adolescencia en el exilio. Las dos mujeres tuvieron dificultades muy similares, pero muy diferente a las dificultades de Roberto. Las dificultades que relatan ellas tienen que ver con diferencias de valores y puntos de vista más que nada, como las posturas diferentes con referencia al rol de la mujer, el orden, y las relaciones personales. Gabriel comparte algunas opiniones que tiene Marcela y la entrevistada anónima, pero no lo describe como algo tan difícil como las mujeres. Por otro lado todos dicen que experimentaron discriminación por ser exiliado. En términos de sus identidades culturales hoy en día, Gabriel siente chileno, Marcela y la entrevistada anónima sienten que son mezclas, y Roberto no se siente ni sueco ni chileno, de hecho, no siente que la identidad cultural dependa de la pertenencia a un lugar físico.

A través de las entrevistas y un análisis meticuloso de cada una, parece que Marcela y la entrevistada anónima comparten más experiencias y opiniones que cualquier otra combinación de los entrevistados, ambas describen dificultades fuertes en adaptar a los aspectos culturales ya mencionados, como el machismo y un sentimiento de una falta de orden, entre otros. Una explicación a lo anterior  puede ser porque ellas experimentaron una porción de sus vidas en el exilio que es considerablemente más grande que la de los otros entrevistados, ya que  experimentaron la adolescencia afuera, que está considerado una época de la vida cuando uno solidifica su identidad. Estar más avanzado en el proceso del desarrollo de la identidad afuera puede hacer más difícil regresar al país de nacimiento porque hay menos facilidad de reconstruir las concepciones de identidad o cultura que uno ya tiene formadas. En estudios futuros, sería interesante estudiar una población de hijos de exiliados en que todos experimentaron la adolescencia afuera para ver si también exhiben dificultades similares y en cierta manera permanentes con respecto a la identidad y los choques culturales.

Otra idea acerca de los resultados de esta investigación han revelado que las definiciones de la identidad y la cultura son muy subjetivas y tienen mucho que ver con opiniones personales. Es imposible decir que la definición que tiene una persona u otra de la identidad o de la cultura sea correcto o incorrecto y es esto lo que hace muy difícil realizar este tipo de investigaciones en donde la meta no es solo revelar las experiencias únicas que han tenido los hijos de exiliados sino también tratar de analizar las identidades culturales que ellos han desarrollado. Esta dificultad fue más prominente por la entrevista de Roberto, porque su percepción de la identidad cultural es muy distinta al contexto de esta investigación, él define su identidad cultural como la política sola, mientras que el estudio refleja la percepción que la política forma una parte de la identidad cultural, pero no es el único aspecto. Ambas perspectivas son validas, pero la existencia de este tipo de conversación demuestra que hay más complejidades que llevan este tipo de estudio. No puede ser ignorado que la experiencia de cada exiliado es muy única porque desarrollaron perspectivas diferentes a través de sus diferencias de personalidad individual y vivencias distintas.

Otra complicación que revela el estudio es que está basado en perspectivas y vivencias personales que son expuestas a imperfecciones de la memoria y también que las experiencias que varían tanto de una persona a otra, que hace difícil crear una base para la comparación evaluativa. En estudios futuros también sería una buena idea estudiar grupos de hijos que son más separados por la edad. En este caso el grupo que no pasó la adolescencia afuera debe estar separado del grupo que si pasaron la adolescencia afuera, para hacer mas posible evaluar y desarrollar la hipótesis de que tienen diferencias de re asimilación que son relacionadas a eso. Sin embargo, la dificultad de encontrar individuos dispuestos a hacer entrevistas era muy baja y por eso es posible que no fuese muy fácil encontrar un grupo de suficientes personas para estudiar por edades más limitadas.

El exilio, especialmente con referencia a la segunda generación, o hijos de exiliados, es una área que no esta muy destacada como un aspecto de la sociedad chilena y resultado de la época política de la dictadura. Aunque habían complicaciones y hay sugerencias por estudios futuros, es un tema muy relevante de estudiar para así entender como este evento afecta a los individuos, y como está siendo recibido y confrontado por la sociedad en general. No solo tiene implicaciones en Chile sino también por todo América Latina, que ha sido una parte del mundo que ha experimentado una multitud de dictaduras y además tiene muchos individuos que han vivido en el exilio y que afrontan fenómenos resultantes que son similares a Chile. Por supuesto, la región de América Latina no es la única región del mundo que ha sido marcado por dictadura y exilio tampoco. Entender mejor las vivencias de estos individuos, sus definiciones de identidad y cultura, puede presentar una oportunidad para ayudar a aquellos que lidian con estas cuestiones hoy en día.1

Apéndice I

Imágenes de la salida del país: exhibición Asilo/Exilio

Imagen 1

Imagen 2

“Asilo/Exilio”. Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Matucana 501, Metro Quinta Normal, Santiago de Chile (noviembre de 2014)

Imagen 3

“Asilo/Exilio”. Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Matucana 501, Metro Quinta Normal, Santiago de Chile (noviembre de 2014)

Last Updated 2 years ago


Bibliography

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Citation

Hannah Hussamy, « La segunda generación de exiliados chilenos. Una examinación del desarrollo de la identidad cultural afuera y dentro del estado », Journal of Undergraduate Research, Volume 1.2, Columbia University | LAIC, Department of Latin American and Iberian Cultures (online), published on November 29, 2015. Full URL for this article

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